¿Ingeniería genética?

Posted: sábado, 25 de octubre de 2008 by Hari_Seldon in Etiquetas:
3

El hecho de que hoy en día se esté avanzando a pasos agigantados en el campo de la ingeniería genética, hace que ante nosotros se abran multitud de caminos en el uso de ésta técnica. Podemos optar, por ejemplo, en usar éstas novedades genéticas, para ayudar a buscar remedios a muchas enfermedades que existen hoy en día en nuestro mundo, tanto enfermedades llamadas “del primer mundo” (cáncer, enfermedades mentales y degenerativas…) como aquellas que afectan a los más pobres (grandes epidemias, sida…). El éxito en la erradicación de una enfermedad o un problema de salud, supone, evidentemente un partido muy positivo que se puede extraer de la ingeniería genética. La mera posibilidad de atajar miles de millones de muertes debe ser algo que nos deje claro que esta finalidad de la ingeniería genética es necesaria y satisfactoria en sus resultados.
Podemos dar un paso más allá en el sentido de poder cambiar incluso las enfermedades que vayan a sufrir nuestros descendientes. Si sabemos qué enfermedades van a tener y tenemos un remedio genético para ello antes de que tales enfermedades se desarrollen, es también muy positivo su uso en este sentido.
El problema o la discusión llega en el momento en el que se quiere ir un poco más lejos de lo relatado hasta ahora. Es cuando se quiere usar la ingeniería genética para algo más que para salvar vidas y para evitar enfermedades, es decir, cuando se pone la ingeniería genética al servicio del capitalismo de la sociedad.
Puede que suene un tanto dura esta disposición de la ingeniería genética al salvaje y poderoso capitalismo que mueve el mundo, pero, este movimiento es el que impera y el que parece que se está imponiendo en la actualidad y quién sabe si con bastante posibilidad, en el futuro.
En el momento en que una empresa se dedica a investigar genéticamente con el fin de cobrar grandes sumas de dinero a cambio de un servicio de mejora genética al margen de la salud del individuo, se puede decir que la maquinaria de la ingeniería genética capitalista ha dado comienzo.


Y ésta es una rueda que cada vez va cogiendo más velocidad y fuerza, de modo, que cuando comience a moverse puede que tenga unas implicaciones que sólo influyan al poder, al dinero y a mínimas porciones físicas de los individuos, pero que al final puede que vaya hacia un futuro deshumanizante, alienante, que suponga la génesis de un Apartheid genético.
Porque cuando la ingeniería genética traspasa la línea de la sanidad para colarse en la mejora de las prestaciones humanas a la carta, se puede entrar en un terreno muy pantanoso.
Todos conocemos que el mundo de hoy se mueve en muchas ocasiones por el valor del dinero, que puede comprar casi de todo, por lo tanto, se pueden comprar prestaciones genéticas (a lo mejor no hoy, pero posiblemente sí en un futuro). ¿Quién tiene la posibilidad de comprar éstas prestaciones? Las personas con un mayor poder adquisitivo, o con otras palabras, los ricos.
Si los ricos, con su legítimo derecho de usar su dinero en pos de lo que quieran, pueden usarlo para mejorarse genéticamente, y lo que es más preocupante, mejorar genéticamente a sus descendientes, se establecerá una diferencia más que notable entre esta parte de la sociedad (la que posee el poder y el dinero) y los pobres, ya que éstos últimos no podrán comprar su “pack de genes” que les ayuden a igualarse a sus cohabitantes.
Así, podemos adivinar un futuro que nos hable de dos grandes divisiones en la humanidad, provocado por un uso diferente de la investigación genética.
Hablando de otro modo, la libertad quedaría fuera de nuestro vocabulario, ya que con el simple hecho de nacer, ya se tendrías prefijado cómo iba a ser tu vida, ya que en primer lugar puedes pertenecer al grupo modificado genéticamente o no. En tanto uno como el otro grupo, el hecho de tener una predisposición genética, influirá en el camino en tu propia vida sin poder hacer nada para cambiarlo, ya que ésos genes no se pueden cambiar.
También, relacionado con todo ello, está el hecho de usar la ingeniería genética únicamente como búsqueda de caprichos personales, como son el querer tener un hijo con los ojos o el pelo de tal color. Todo esto, claro está, controlado por una red de capital que saque beneficio de todo ello.
Así pues, me gustaría concluir diciendo que estoy a favor del uso de la ingeniería genética como un arma para combatir la aparición de enfermedades y síndromes (sería una prevención directa de la enfermedad al sesgar el gen responsable de tal enfermedad) tanto en el individuo como en sus descendientes, pero no estoy de acuerdo en usar la ingeniería genética como un “campo de juegos” donde cada cual pueda elegir ventajas genéticas sobre otras personas y así predisponer hacia ciertos patrones de vida en un futuro, todo ello acompañado por el correspondiente beneficio económico para ciertas personas.